8razones

Los pequeños comercios locales deben protagonizar la recuperación de la ciudad viva, segura, amable, multifuncional, comercialmente justa, socialmente equitativa, culturalmente diversa y generadora de empleo estable local. ¿De verdad merece la pena ahorrarse unos pocos euros sacrificando un producto mejor y una atención personalizada?

Por todo ello, desde Costa Fleming, os animamos a apoyar a estos protagonistas insustituibles que dan vida al barrio y a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y sobre nuestra responsabilidad a la hora de contribuir a la generación de riqueza.

1. Repercute directamente sobre ti

Consumir en los comercios del barrio es una buena fórmula para contribuir a la recuperación local. El dinero que invertimos en las tiendas de nuestro barrio sigue circulando por el mismo contribuyendo a la prosperidad económica de nuestro entorno más próximo. Ese beneficio,  revierte en nuestro favor redistribuyéndose a las personas y familias cercanas. Nuestro estado de bienestar y calidad de vida, crecerá de forma sustancial al activar el consumo, ya que comprar en las tiendas locales es invertir en ti mismo. Así que alegrémonos por el bien del vecino porque su bien es nuestro bien.

local_6

2. Generan empleo

El tejido empresarial de España está constituido por Pymes, además, resulta sorprendente que las empresas que más trabajadores contratan son las tiendas, restaurantes, bares y pequeños negocios de barrio, que paralelamente, son las que más sufren la crisis al no poder competir en igualdad de condiciones con las grandes superficies.

local_5

3. Dan identidad al barrio

Las tiendas y comercios locales animan la vida cotidiana, dan ambiente y personalidad a las calles y las llenan de gente convirtiéndolas en zonas transitadas. Contribuyen a la vitalidad y a la mejora del barrio. Pasear por un barrio con un comercio rico es ver escaparates, sorprenderse con las actividades e iniciativas organizadas por los comerciantes, etc. Hay que reconocerles una importante labor, que es la contribución a la seguridad de nuestras calles, a mantenerlas limpias, llenas e iluminadas. Sin comercios, los inmuebles se degradarían, y los barrios serían desiertos.

local_2

4. Son tus vecinos

Son personas relacionadas con el barrio, vecinos, amigos y algunos de ellos lo son además desde hace varias generaciones. Gente a la que conocemos, saludamos por su nombre, gente que tenemos cerca y a la que nos encontraremos día a día. Personas que emprenden y arriesgan y contribuyen a humanizar la ciudad.

local_4

5. Calidad, calidez y trato

El comercio local cuida y mima cada producto que ofrece. Una pequeña tienda solo venderá productos en los que el dueño cree y está seguro de su calidad, productos que él mismo compraría. Nos está empezando a sorprender el hecho de que los tomates sepan a tomates, que el menú del día no se componga de comida recalentada o que el último jersey que compramos no tenga pelotillas en dos lavados. El pequeño comercio es confianza y trato personalizado. Detrás del mostrador, nos encontramos un auténtico especialista que podrá aconsejarnos sin prisas, cuyo conocimiento y atención aportan un valor añadido al simple acto de comprar. Nos conoce y le conocemos, es nuestro vecino y confiamos en él. Sabes que te dará lo mejor porque quiere volver a verte.

local_7

6. Desfavorecidos por las leyes

Los consumidores debemos ser conscientes de las dificultades del pequeño comercio para competir en igualdad de condiciones con las grandes superficies. Hacen falta más leyes que les amparen; medidas que regulen cuestiones como el horario, los impuestos, la concesión de licencias, ayudas y subvenciones para el desarrollo de actividades y oficios tradicionales a punto de desaparecer; en definitiva, una ley de comercio y una política de ordenación comercial que tenga en cuenta el importante papel económico y social que desempeña el pequeño comercio.

local_1

7. Lugares de encuentro

El contacto en los negocios locales fortalece las relaciones entre vecinos y los convierte en centros receptores y difusores de información vecinal, lugares de encuentro y tertulia, ya que bajar a la tienda siempre es una ocasión ideal para ponerte al día de lo que está pasando en el barrio. Tienen además una gran repercusión en las personas mayores que agradecen un trato directo y familiar con el comerciante.

local_3

8. Compromiso

Consumir en el pequeño comercio supone una elección, quizá más profunda de lo que nos hayamos parado a pensar. Ir de compras es una de nuestras actividades cotidianas, en la que los ciudadanos tenemos a nuestro alcance una herramienta fundamental de cambio social: el consumo. Como consumidores, último eslabón del sistema económico, tenemos una responsabilidad, pero también tenemos un poder, podemos influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa. Tenemos la oportunidad de utilizar nuestro criterio de decisión de acuerdo a nuestras convicciones y promover la construcción de la sostenibilidad, a través de nuestros patrones de compra.

local_8