Año nuevo, década nueva, es el momento de los propósitos y la acción, los cambios y las mejoras necesarias. El mejor momento para planificar ese viaje a Perú y guardar las dudas en el cajón de los asuntos sin importancia. Ahí fuera está el mundo inmenso esperándote, rebosante de experiencias y caminos desconocidos que siempre empiezan por un primer paso. Cálzate tus mejores botas, no te preocupes, no lo pienses demasiado. Pasa a la acción.

Adopta un olivo, ponle nombre o colabora con cualquier causa que encaje con tus inquietudes. Ven a pasear con nosotros, percibe las calles con otra mirada, conoce vecinos inquietos y comparte tu conocimiento. Revisa el pasado sin juzgarlo ni juzgarte, entiéndelo para dibujar el futuro como un niño que juega sin miedo, garabatea tus sueños con lápices de colores. Come bien y viaja mucho. Despréndete de los rencores pasados, la ira que envejece con el paso del tiempo es por definición rancia, tírala a la basura y duerme a pierna suelta.

Sé respetuoso y contundente; valiente, sincero y amable. Deja los lugares por donde pases igual o mejor de cómo los encontraste. No compres estupideces, ni repitas hábitos que sabes que no te sientan bien. Viste elegante y habla en voz baja. Sé generoso en alabanzas y nunca critiques a nadie. Da por el placer de dar y no esperes gratitud a cambio. Invierte en nuevas experiencias, lee reflexivamente y escucha buena música atentamente todos los días. Atrévete a no gustar a todo el mundo. Distingue entre el valor y precio de las cosas. Saborea buenos vinos y escucha el doble de lo que hables, por alguna razón tenemos dos orejas y una sola boca.

No pienses que tienes siempre la razón, de vez en cuando es preferible estar en paz que defender tus razones. Escapa de tu propia trinchera intelectual y escucha atentamente a quienes no piensen como tú, empatiza, solo así aprendemos y crecemos. Fracasa, fracasa y vuelve a fracasar, como dice mi buen amigo Javier Vidal, manteniendo el fuego intacto y revisa tu concepto del éxito. Destierra las palabras “tengo que hacer…”, cámbialo por “quiero hacer…” o “voy a …” resulta un ejercicio de lo más revelador.

Cuida tus amistades y atiende a tu familia, aunque a veces se parezca más a una conspiración de sangre, son tus raíces más profundas, riégalas. Ten mucho cuidado con el juego y las apuestas, la banca siempre gana además de un tópico es una certeza que te sitúa como el perdedor. Sé honesto siempre, contigo mismo y con los demás. Huye de los charlatanes y los vampiros, la gente que te chupa la energía cuanto más lejos mejor, aleja la toxicidad de tus relaciones.

Compra en los pequeños negocios del barrio, aprende a amar la artesanía y valorar el cariño por las cosas bien hechas. Atiende a cada relato tras los objetos, cada cuadro y cada plato, siempre hay nuevas historias detrás esperándote. Cuida tu cuerpo, ejercítalo, no lo descuides ni abuses de él. No seas perfecto, tus imperfecciones y heridas te definen, acéptalas. Entiende que eres único pero formas parte de un todo y deja siempre propina en los bares.

La vida no te va esperar en el rellano de la escalera. Abre la puerta de casa y cómetela.

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