“Las calles y sus aceras, los principales lugares públicos de una ciudad, son sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés; cuando presentan un aspecto triste, toda la ciudad parece triste.” (Jane Jacobs)

La relación que tenemos las personas con la ciudad no sólo se reduce a caminar por sus calles, esperar la luz verde del semáforo y evitar los charcos los días de lluvia. En ella generamos recuerdos, suceden acontecimientos que nos marcan, para bien y para mal, y conocemos a personas que nos acompañarán toda la vida. Por todo ello, es importante que seamos conscientes de cómo nos relacionarnos con la ciudad, más allá de la inercia, de la rutina, del “piloto automático” del día a día.

En ese sentido, desde el área de Compromiso Social de DCN seguimos con nuestra misión de promover la reflexión sobre la ciudad y el conocimiento de los barrios del norte de Madrid. De la mano de la asociación Costa Fleming ya llevamos organizadas tres ediciones de la actividad Paseando Chamartín, que consiste en recorridos colectivos por los barrios en los que conversamos sobre su historia, su cultura, su estructura urbana y mucho más.

Inspirados en los paseos de la urbanista neoyorquina Jane Jacobs (1944-1996), cada recorrido está pensado como un foro abierto para que todos los participantes aporten sus puntos de vista y enriquezcan la visita al barrio con ideas, reflexiones, recuerdos y anécdotas sobre los espacios urbanos. Cada edición ha tenido un recorrido diferente, y hasta la fecha hemos podido revisitar lugares tan emblemáticos de Chamartín como la calle Agustín de Foxá, la colonia de San Cristóbal, la Castellana, las Cuatro Torres y por supuesto la estación de Chamartín.

La tercera edición partió del parque del Canal de Isabel II en plaza de Castilla y recorrió los tejidos urbanos históricos de Chamartín, por Mateo Inurria, la colonia de Los Rosales y calle Hiedra, para llegar a la avenida de Burgos y finalizar en la plaza de Duque de Pastrana. Los paseantes compartieron sus experiencias y opiniones sobre la ciudad, y también sus recuerdos de infancia, anécdotas y datos de interés que sirvieron para completar la visión de todos los presentes sobre las calles y edificios de Chamartín.

En este recorrido colectivo se habló de arquitectura, historia, urbanismo, comercio local, convivencia, vecindad, tráfico, aceras, parques, seguridad, humanización de las calles, así como del futuro del barrio con Madrid Nuevo Norte. Entre otras vivencias, una vecina compartió con el resto de asistentes sus recuerdos con el célebre pintor hiperrealista Antonio López, que vivió muchos años en la colonia de los Rosales como un vecino más. Su casa y su jardín en Chamartín fueron, de hecho, inmortalizados en 1992 en la película “El sol del membrillo”, de Víctor Erice.

El paseo se caracterizó por los fuertes contrastes en su recorrido, ya de que de la preciosa colonia de 1927 se pasó, sin solución de continuidad, a zonas altamente degradadas en los alrededores de la estación de Chamartín. El grupo accedió, a duras penas por la ausencia de aceras ni de pasos para peatones, a un entorno atravesado por scalextrics y con una ínfima calidad del espacio urbano. Ahí reflexionó sobre las carencias de las zonas peatonales, el protagonismo del coche, la movilidad urbana y la seguridad vial. En concreto, un vecino que atraviesa la zona a diario para ir a trabajar relató cómo trata de evitarla en la medida de lo posible, y comentó que a lo largo del paseo estaba entendiendo las causas del mal funcionamiento de este espacio público.

A la cita también acudió un representante de la Asociación de Vecinos de Pinar de Chamartín, que aportó en primera persona la perspectiva de quienes habitan este barrio. A ese respecto, destacó el aislamiento y los problemas de movilidad que sufren los vecinos en el entorno de la avenida de Burgos, una zona totalmente aislada entre la M-30 y las vías del tren.

Entre otras muchas aportaciones, hubo un recuerdo para los antiguos estudios Buñuel y cómo formaron parte de la infancia de los estudiantes del colegio del Recuerdo, desde cuyo patio del recreo se llegaban a ver cómo las estrellas de la tele accedían a los platós.

El paseo culminó en el centro de la antigua villa de Chamartín de la Rosa, y se pudo conocer más de su historia en la que fue plaza mayor del municipio, la actual plaza de Duque de Pastrana. Ahí, con la ayuda de planos y fotos se pudo imaginar cómo era antiguamente este espacio y su importancia para la identidad del distrito. La jornada culminó con un -bien merecido- descanso acompañado de unas tapas en la barra del Enro, el bar decano de la plaza, que algunos de los asistentes al paseo conocen desde la infancia.

Paseando Chamartín, como otras actividades que desde Compromiso Social de DCN realizamos con vecinos, comerciantes y otros colectivos, nos permite acercarnos de manera reflexiva al espacio urbano y preguntarnos cómo es la ciudad en la que nos gusta vivir. Bajo una nueva mirada, las calles nos cuentan historias diferentes.

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