Madrid Nuevo Norte está destinado a cambiar para siempre el paisaje de Chamartín con un entorno más verde, sostenible y conectado. Este gran proyecto no solo aporta equipamientos públicos y vida urbana, creando nuevos barrios donde hoy hay antiguos terrenos industriales y vías ferroviarias, sino que también los cubre de verde, conectando a los vecinos con la naturaleza y entre ellos. La transformación integrará 400.000 m² de zonas verdes, naturalizando el espacio público y fomentando que la vegetación colonice también otras superficies, como muros y cubiertas de los edificios. Este ambicioso enfoque creará un entorno más habitable, un auténtico pulmón verde en medio de la ciudad, ofreciendo a los vecinos motivos de peso para ilusionarse por el futuro de su barrio.
Al sur de la M-30, en nuestro distrito, el gran Parque Central integrará un verdadero bosque urbano sobre los trenes que llegan a Chamartín, resolviendo la fractura histórica del haz de vías y restableciendo la conexión este-oeste de la ciudad. Este parque, un icono urbano de 14 hectáreas, será un pulmón verde totalmente integrado con el futuro distrito de negocios. Su diseño respetará, además, la memoria del lugar, basándose sus líneas sinuosas en el trazado de las vías del tren, y representará una obra de ingeniería única, con capacidad para plantar árboles de gran porte y crear un bosque urbano sobre el cubrimiento de vías. En el corazón del Parque Central se instalará el Jardín del Viento, una estructura vegetal en forma de espiral que servirá para bajar las temperaturas del entorno y actuar como punto de encuentro ciudadano. Este jardín vertical será un hito que aportará una imagen singular y fresca al paisaje urbano.
Poder disfrutar de paseos o rutas en bici hasta el monte de El Pardo, fusionando Chamartín con la naturaleza, será una realidad.
Pero la apuesta por una ciudad verde no se queda solo en Chamartín. Al norte de la M-30, ya en Fuencarral-El Pardo, el eje urbano de la Castellana se convertirá en un verdadero paseo ambiental. Este itinerario verde, diseñado para ser recorrido a pie o en medios de transporte sostenibles, conectará directamente con el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. La posibilidad de caminar desde nuestro barrio hasta el monte de El Pardo, rodeados de naturaleza, no solo mejora la calidad de vida, sino que también ofrece una nueva forma de disfrutar y conectar con el entorno. La histórica Castellana se actualizará en su última prolongación, con los valores del siglo XXI, transformándose en un corredor verde e introduciendo en los barrios los parques naturales del norte de la región. Una red de parques lineales conectará con las zonas verdes existentes en la zona, formando una red coherente, muy especialmente con el eje de los parques de Ventilla y Rodríguez Sahagún, y con los grandes espacios naturales protegidos de El Pardo, desdibujando la idea de que la naturaleza y la ciudad son realidades contrapuestas y logrando que se fusionen en una sola.
La visión es un Chamartín lleno de parques interconectados donde la naturaleza y la ciudad coexisten armoniosamente. El eje verde introducirá los ecosistemas y la biodiversidad del monte de El Pardo dentro de la ciudad mediante una cuidada selección de especies con criterio ecológico y con el diseño de las zonas verdes. Además, ese eje verde integra los nuevos barrios con los ya existentes, respetando su identidad y ofreciendo zonas de encuentro y dotaciones públicas para todos los vecinos. Una conexión entre barrios que también conectará a personas, fomentando una mayor cohesión social y un renovado sentido de comunidad.
El patrimonio histórico tiene un papel importante, ya que se pondrán en valor las ermitas históricas de los siglos XVI y XIX ubicadas en Fuencarral, que se restaurarán y se convertirán en el elemento central de sendos parques integrados en el eje verde.
Madrid Nuevo Norte también fomentará la presencia de zonas verdes en superficies no convencionales, como fachadas y cubiertas de edificios. Este enfoque naturalizado contribuirá a combatir el efecto isla de calor y creará sinergias con el sistema de drenajes urbanos sostenibles, promoviendo una ciudad más resiliente y adaptable a los retos climáticos.
En definitiva, mirar a Madrid Nuevo Norte es mirar a un futuro donde la naturaleza y la ciudad se entrelazan, creando un entorno más verde, sostenible y habitable.



